Josh Allen rompe su maleficio y rescata una épica victoria de Bills

El duelo entre los últimos MVP terminó con triunfo de Buffalo Bills, que ahora enfrentan a Raiders en la próxima jornada.

Foto: @BuffaloBills
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Greg Rousseau bloqueó un intento de gol de 48 yardas de Harrison Mevis que representaba la victoria de Los Ángeles Rams en tiempo extra. Entonces, Josh Allen arrastró las cadenas hasta dejar a Tyler Bass en posición idónea para sellar el triunfo de Buffalo Bills. Y lo consiguió. El equipo de Joe Brady se llevó una épica victoria tras un auténtico thriller que se ha convertido en un clásico instantáneo y —sin duda— candidato al partido del año en la temporada 2026 de NFL.

Los Rams de Sean McVay cayeron derrotados de forma insólita en su casa el SoFi Stadium por marcador de 37-34 en favor de los Bills y con ello, alargaron a 4-1 su récord que los mantiene como uno de los mayores contendientes en la AFC. En cambio, Los Ángeles quedó con foja de 2-3 para continuar con su inestabilidades en un trastabillado inicio de año para el máximo contendiente al Super Bowl según las apuestas.

Para Allen el triunfo tuvo un sabor por demás especial, no solo porque lideró el último drive ganador y terminó el juego con 210 yardas aéreas y 121 terrestres, además de dos touchdowns repartidos uno y uno por aire y por tierra, sino porque pudo así sacudirse un maleficio que le perseguía con una marca hasta anoche de 0-7 en juegos definidos en tiempo extra. Con su primera victoria en el over time, ha llevado esa cifra a 1-7 de por vida.

El pasador de 30 años de edad acumuló 331 yardas totales y los mencionados touchdowns, Bass anotó un gol de campo de 45 yardas a falta de 1:55 para el final del tiempo extra, poco después de que Rousseau bloqueara el intento de gol de campo de los Rams, y los Bills se adjudicaron un Monday Night Football que quedará en los anales de la historia como uno de los partidos más icónicos.

Y es que en California se enfrentaron los dos últimos MVP de la temporada con Matt Stafford como ganador reinante, vencido por su antecesor. El pasador de los Rams, quien lanzó para 383 yardas y tres touchdowns, poco pudo hacer para frenar al de los Bills, quien salió en modo bestia al campo, determinado a cambiar su destino.

Incluso, en su noche inmaculada, Allen anotó con un tush push para los Bills, mismo que significó el touchdown 87 de su carrera por la vía terrestre, con lo que pudo superar, ni más ni menos, que a un corredor como Priest Holmes en la lista de todos los tiempos de touchdowns por tierra de la NFL. Como si fuera poco.

Kyren Williams anotó con una carrera de una yarda a falta de cuatro segundos para el final del tiempo reglamentario para Los Ángeles. Los de Buffalo comenzaron entonces la prórroga avanzando profundamente en territorio de los Rams antes de que Aaron Donald recuperara un balón suelto más de James Cook. Parecía que todo estaba definido.

Entonces, Stafford condujo a los Rams hasta la yarda 30 de Buffalo, pero Mevis falló su segundo intento de gol de campo de la noche cuando Rousseau logró desviar el balón en un salto providencial.  Luego, Allen avanzó 19 y 13 yardas con la facilidad que solo los genios y dejó preparado el terreno para un intento de Bass, quien salió corriendo a celebrar antes de que los árbitros siquiera lo dieran por válido.

Puka Nacua logró un récord personal de 17 recepciones para 138 yardas y una anotación para los Rams (2-3), que tienen un récord negativo después de cinco partidos por cuarta vez en cinco temporadas. Davante Adams empató al miembro del Salón de la Fama Larry Fitzgerald en el sexto lugar de más touchdowns por recepción en la historia de la NFL. Pero de poco les sirvió.

Ahora, los Bills deberán viajar a Las Vegas para enfrentar a los Raiders el domingo, mientras que los Rams recibirán a Arizona Cardinals el mismo día en un duelo divisional del que deberán sacar un buen resultado si es que no quieren complicarse aún más la vida.

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