América vence a Portland Timbers en Leagues Cup

Brian Rodríguez, Isaías Violante y Óscar Perea fueron clave en la victoria del América sobre Portland Timbers en la Leagues Cup

Foto: MexSport
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El América hiló su segunda victoria consecutiva en Leagues Cup 2026 con otra actuación dominante. Las Águilas se impusieron de visita ante el Portland Timbers con goles de Brian Rodríguez, Isaías Violante y Óscar Perea en su presentación como refuerzo azulcrema, para encaminar su pase a la siguiente ronda.

Los dirigidos por Guillermo Almada lucieron demoledores y ganaron por contundente marcador de 3-1 en el Providence Park de Oregón. Con ello, sumaron su segundo triunfo por idéntica pizarra luego de haber vencido en su debut al San Diego FC para confirmarse como serio candidato para dar la cara por la Liga MX en este torneo binacional.

La noche se vistió de gala y el equipo de Coapa, fiel a su mote de Águilas, desplegó las alas en su vuelo más majestuoso. No fue un partido cualquiera; fue la constatación de que el conjunto de Almada ha encontrado esa fibra íntima que distingue a los verdaderos candidatos.

Frente a uno de los conjuntos más sólidos de la MLS, el equipo azulcrema no solo ganó, sino que impuso una jerarquía que ilusiona y que, sobre todo, convence. No hubo especulaciones ni titubeos: el América fue ese rodillo que promete ser en la temporada, y lo demostró con fútbol, con carácter y con goles que valen más que tres puntos.

El partido no pudo haber tenido un arranque más poético para las aspiraciones locales. Apenas se contaban seis minutos en el cronómetro cuando Brian Rodríguez, ese uruguayo de zurda mágica, se plantó frente a un balón detenido. El silencio se hizo en la grada, un instante de suspense que estalló cuando el esférico trazó una parábola impecable para incrustarse en el ángulo superior derecho de la portería.

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No fue un simple gol. Fue un disparo potente, colocado, de esos que nacen en la confianza absoluta y que confirmaron el estado de gracia del atacante charrúa, que parece haber encontrado el momento perfecto para su definitiva irrupción en la élite del balompié.

Sin embargo, la alegría temprana se tiñó de adrenalina cuando el Portland Timbers, lejos de arrugarse, respondió con la estocada del empate al minuto veinte. Kristoffer Velde, con un disparo que parecía sencillo pero que llevaba la fuerza justa, logró batir al portero y devolver la igualdad al marcador.

Ese tanto fue un recordatorio de que enfrente había un rival de peso, y lo que siguió fue un primer tiempo de ida y vuelta, un ajedrez de alta intensidad donde ambos bandos se probaron, se midieron y se desgastaron sin conseguir romper la paridad. Fue un pulso vibrante, de esos que mantienen al aficionado al borde del asiento, pero que dejaban la sensación de que el América todavía guardaba un as bajo la manga.

Ese as se reveló en la segunda mitad, cuando el equipo de Almada saltó al césped con una versión mejorada de sí mismo. El dominio fue creciendo como una marea imparable, y la recompensa llegó gracias a la juventud y el olfato de Isaías Violante.

El joven mexicano, con la astucia de los grandes delanteros, supo leer el rebote de un disparo que se estrelló en el poste y, como un depredador del área, empujó el balón al fondo de la red para poner el 2-1. Fue un gol de oportunista, pero también de esos que nacen de la insistencia y de la convicción de que el triunfo se trabaja hasta en los detalles más mínimos.

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Y para cerrar con broche de oro, cuando el partido agonizaba y el Portland ya entregaba los brazos, apareció la figura de Óscar Perea, el recién llegado al Nido que pidió pista en el minuto 88. Con una demostración de velocidad que dejó atrás a los defensores, tomó el esférico y condujo como una flecha hacia el área contraria. No dudó, no miró atrás; solo ajustó la mira y sacó un disparo raso, venenoso, que se coló junto al palo para firmar el definitivo 3-1.

Fue el gol de la sentencia, pero también el sello de un equipo que no se conforma con ganar, sino que quiere hacerlo con estilo. En esa noche redonda, el América no solo sumó tres puntos; alzó la voz entre los aspirantes al título, y lo hizo con la autoridad de quien sabe que su mejor versión puede con cualquiera.

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