Grupo Ollamani, propietario del Estadio Banorte (antes Estadio Azteca), reportó un impacto financiero de 813 millones de pesos tras la Copa del Mundo 2026

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Grupo Ollamani, propietario del Estadio Banorte (antes Estadio Azteca), reportó un impacto financiero de 813 millones de pesos tras la Copa del Mundo 2026


Por: Jazmín Rodríguez
A poco menos de un mes de que el Mundial de 2026 concluyó, se reveló que no representó un buen negocio para todos.
Grupo Ollamani, empresa propietaria del Estadio Banorte (antes Estadio Azteca), informó que el torneo dejó un impacto financiero estimado en 813 millones de pesos, equivalentes a 47 millones de dólares, pese a que el inmueble fue una de las principales sedes de la Copa del Mundo.
La cifra sorprendió porque el estadio albergó cinco encuentros del Mundial y registró llenos absolutos. Sin embargo, la empresa explicó que el resultado responde a los costos extraordinarios asumidos para cumplir con los requisitos de la FIFA y no a una falta de ingresos por asistencia.
De acuerdo con el reporte financiero de Ollamani, el impacto provino de las llamadas "operaciones FIFA", que incluyen la cesión del control comercial del estadio durante el torneo, gastos de organización, adecuaciones operativas y diversas obligaciones adquiridas como sede mundialista.
A ello se sumaron las inversiones realizadas para modernizar el histórico inmueble con nuevas áreas de hospitalidad, infraestructura tecnológica, mejoras en accesos, seguridad, conectividad y experiencia para los aficionados, obras que formaron parte del proceso de renovación rumbo al Mundial.
Uno de los factores que más impactó las finanzas fue el conflicto con los propietarios de palcos y plateas. Tras una disputa legal, la empresa tuvo que absorber el costo relacionado con aproximadamente 15 mil asientos, cuyos derechos debían respetarse durante los partidos de la Copa del Mundo, generando un gasto adicional para la organización
Especialistas recuerdan que el modelo de negocio de la FIFA establece que durante el Mundial el organismo controla gran parte de los ingresos comerciales, incluidos los derechos de patrocinio, publicidad, hospitalidad y venta de boletos.
Esto significa que, aunque los estadios registren llenos y una enorme exposición internacional, los propietarios de los inmuebles no reciben directamente todos los ingresos generados por el torneo y, en cambio, deben asumir importantes compromisos operativos y de infraestructura.
Pese a las pérdidas registradas por el propietario del estadio, distintos análisis coinciden en que el Mundial dejó beneficios económicos para México.
Las estimaciones apuntan a una derrama superior a 2 mil 500 millones de dólares, impulsada principalmente por el consumo en restaurantes, comercios, transporte y entretenimiento en las ciudades sede. No obstante, el sector turístico obtuvo resultados por debajo de las expectativas debido a una menor llegada de visitantes internacionales durante algunas etapas del torneo.
Grupo Ollamani ha señalado que el impacto financiero corresponde a gastos extraordinarios asociados con la Copa del Mundo y confía en que la modernización del Estadio Banorte permita recuperar la inversión mediante una mayor explotación comercial del inmueble en los próximos años.