El diestro sevillano, uno de los intérpretes privilegiados del toreo contemporáneo, regresa a México tras una interesante temporada europea. Actuará el 24 de octubre en Tlaxcala y el domingo 25 en Cinco Villas

Foto: NTR Toros.
El diestro sevillano, uno de los intérpretes privilegiados del toreo contemporáneo, regresa a México tras una interesante temporada europea. Actuará el 24 de octubre en Tlaxcala y el domingo 25 en Cinco Villas

Por: Natalia Pescador
El matador sevillano Juan Ortega se encuentra en México para afrontar nuevos compromisos taurinos, después de una interesante temporada europea en la que ha reafirmado su personalidad artística. Considerado uno de los intérpretes privilegiados del toreo contemporáneo, el diestro actuará este sábado 24 de octubre en la plaza Jorge "El Ranchero" Aguilar, de Tlaxcala, y el domingo 25 en Cinco Villas, dos citas que marcan su reencuentro con la afición mexicana.
En entrevista exclusiva con OVACIONES, Ortega profundizó en los principios que sostienen su tauromaquia, las renuncias personales que implica su profesión y la responsabilidad de los toreros en la defensa y permanencia de la Fiesta.
Su manera de entender el toreo parte de una convicción irrenunciable: mantenerse fiel a aquello que siente, sin artificios ni concesiones que desvirtúen su personalidad artística.
"Yo, particularmente, tanto lo bueno como lo malo, pues no sé hacerlo de otra manera", expresó el sevillano, convencido de que su interpretación encuentra sustento en la verdad y la pureza, cualidades que considera entre las más bellas de la tauromaquia.
La trayectoria de Ortega también está marcada por decisiones que han condicionado su vida personal. El matador reconoce haber renunciado a numerosas experiencias, algunas de las cuales ni siquiera alcanza a dimensionar porque eligió un camino de entrega absoluta a su vocación.
"He tenido que sacrificar muchas cosas, muchas de mí y de mi vida, y otras que yo creo que ni sé, porque como no las he hecho ni las conozco", confesó.
Sin embargo, lejos de asumir esas renuncias como una carga, encuentra en ellas la consecuencia natural de una elección que responde a sus convicciones más profundas.
"Yo le he entregado mi vida al toreo porque es lo que me gusta, porque es lo que me hace sentir bien", afirmó.
En un escenario que plantea importantes desafíos para la tauromaquia, Ortega considera indispensable que los propios profesionales asuman una participación activa en su fortalecimiento.
"Los toreros tienen una responsabilidad hacia el toreo, que es el que te lo ha dado, que es el que te da todo", señaló.
Desde su perspectiva, esa responsabilidad debe traducirse en hechos y en la disposición de contribuir, cada uno desde sus posibilidades, a mantener viva la actividad taurina.
Para el sevillano, la presencia de las figuras y la autenticidad de sus actuaciones también forman parte de ese compromiso colectivo.
Ortega trasladó finalmente su reflexión del ruedo a la vida misma. Frente a la tentación de construir personajes o proyectar una imagen distante de la propia identidad, reivindicó la fidelidad personal como una de las mayores aspiraciones del ser humano.
"No querer fingir nada, no querer engañar a nadie, me parece de una hombría, de una ambición tremenda", sostuvo.
Una filosofía que encuentra correspondencia en su concepto artístico y que acompaña al sevillano en sus próximos compromisos, nuevamente frente a una afición mexicana que reconoce y aprecia la singularidad de su toreo.