Las calificadoras han ajustado la perspectiva crediticia de México debido a presiones fiscales y bajo crecimiento económico.
México debe reducir el déficit para no perder el grado de inversión: CEESP

Por: Aida Ramirez Marin
Análisis del CEESP sobre la situación fiscal y crediticia de México
Si bien, México no enfrenta un escenario económico inminente para perder el grado de inversión, lo cierto es que el gobierno debe reducir su déficit fiscal en los siguientes años para estabilizar sus niveles de deuda -que no debe pasar de 60% del PIB-, aumentar el crecimiento de la economía y reducir el importante apoyo financiero que le ha estado dando a Petróleos Mexicanos (Pemex), aseguró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Ello, aseveró en su análisis semanal y de las demandas hechas por el mismo sector privado del país, "independientemente de si es necesario instrumentar una reforma fiscal" en el corto plazo.
Recordó que México está a punto de cumplir 25 años, en febrero de 2027, de haber obtenido el grado de inversión, el sello de confianza que otorga mejores condiciones de financiamiento a nivel internacional, por parte de las 3 principales calificadoras: Moody´s Ratings, primero; Fitch Ratings, después y Standard&Poor´s (S&P), la tercera.
Asimismo, alcanzó la mejor calificación entre 2014 y 2018, donde estuvo por arriba del mínimo requerido.
Pero en los últimos 8 años, estas mismas 3 firmas le han reducido entre abril y mayo de este año, el mismo grado de inversión, de manera gradual, en donde al menos 2 de ellas tienen al país apenas un peldaño por arriba de lo que se llama "grado especulativo".
Impacto de la deuda y calificaciones crediticias en la economía mexicana
Así, S&P aunque mantuvo la calificación de México en BBB (a dos peldaños del grado especulativo) cambió su perspectiva de estable a negativa; Moody´s México pasó de Baa2 con perspectiva negativa a Baa3 con perspectiva estable (justo a un escalón de perder el grado de inversión) y Fitch bajó la calificación de BBB a BBB- (el último escalón del grado de inversión de la calificadora).
El CEESP explicó que la degradación en la calificación se explica principalmente por 3 razones: crecientes presiones fiscales, donde los gastos crecen más rápidos que los ingresos, lo que se traduce en mayor contratación de deuda.
El segundo punto, es un crecimiento económico reducido, menor al 1% en promedio anual para los últimos 7 años, impactando las fuentes de recaudación y, por el importante apoyo financiero a Pemex, "donde a pesar del compromiso de que a partir del 2027 la empresa no requeriría más apoyos, en el presupuesto del próximo año se destinan más de 81 mil millones de pesos a la petrolera".
Por otro lado, el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) consideró que aspecto preocupante del nivel actual de endeudamiento que tiene el país es el monto creciente del pago de intereses, pues para el próximo año se estima que el servicio de la deuda será de 4% del PIB, su nivel más alto desde 1990, según el paquete económico.
Pero no todo es "color de hormiga", porque el CEESP considera que México todavía cuenta con cualidades importantes para mantener y mejorar la calificación crediticia en los próximos años, como el acceso preferente al mercado estadounidense y la independencia del Banco de México, importantes para las calificadoras crediticias.
Sin embargo, "es imperativo mantener el grado de inversión, porque es el sello de confianza de que se pagarán los compromisos de deuda, que se traduce en tasas de interés más bajas para créditos, acceso más amplio a mercados de capitales internacionales, financiamiento más barato para empresas, mayor estabilidad cambiaria, atracción de inversión extranjera, entre otros".
Esperando que México no llegue a una situación como la de Brasil, en donde su deuda fue superior al 60% respecto al producto interno bruto, perdiendo el grado de inversión, estimaciones del Fondo Monetario Internacional indican que la deuda bruta del gobierno de México superó ese nivel en 2025, al llegar a 61.8%, y el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) estima que ese nivel se alcanzará en 2030.