El Inegi estima un crecimiento trimestral de 1.5%, pero CEESP señala que indicadores económicos no garantizan continuidad.
¿Se apaga el repunte? La economía mexicana pierde fuerza

Por: Aida Ramirez Marin
A pesar del moderado repunte de la actividad económica durante el segundo trimestre del año conforme a la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que anticipa un crecimiento trimestral de 1.5% y uno anual de 2.1%, "la evolución de los principales indicadores económicos no muestra indicios claros de que este dinamismo se mantenga en la segunda mitad del año".
Análisis del comportamiento económico en el primer semestre
Así lo advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), al recordar que el pronóstico de los especialistas del sector privado reportado por el Banco de México (Banxico) "sigue siendo cauteloso y anticipan un crecimiento promedio de 1.1% para el 2026".
En su análisis semanal, observó que en abril pasado, la mayoría de los principales indicadores macroeconómicos tuvieron un sorpresivo repunte que redundó en un importante aumento de la actividad económica en su conjunto.
Sin embargo, conforme se fueron dando los resultados para mayo, se puede concluir que ese comportamiento atípico tenía poca probabilidad de mantenerse por más meses.
Así, el menor dinamismo de los indicadores, que se concretó con la caída mensual de 0.3% del indicador global de la actividad económica en mayo, "corroboró el debilitamiento".
¿Qué factores limitan el crecimiento económico en México?
En este contexto, sobresale el comportamiento de la inversión fija bruta dada su capacidad de generar acervo de capital en el mediano y largo plazos.
"Cuando hay inversión se facilita la creación de nuevos empleos formales de calidad, contribuyendo al bienestar de los hogares y la disminución de la pobreza", pero "al menos en los últimos dos años, la inversión fija bruta ha mantenido un comportamiento anual negativo, como reflejo de un ambiente de negocios poco propicio para invertir".
El entorno, que presenta serios problemas de inseguridad pública, considerados por los especialistas del sector privado como parte de los principales factores que limitan el crecimiento económico, además de la incertidumbre generada por cambios en las leyes o reglas, que dificultan tener un marco regulatorio estable, afectan las decisiones de inversión.
Además, frente a cambios regulatorios que complican o impiden planear a largo plazo, junto con la percepción de debilidad del estado de derecho y las preocupaciones por la situación del T-MEC, los flujos de inversión se han frenado y limitado un mayor dinamismo de la economía.
Mientras que el consumo privado, principal motor del crecimiento, dada su incidencia dentro del PIB, también dio señales de debilitamiento en mayo al registrar un incremento mensual de apenas 0.1%, por lo que hacia adelante, será difícil mantener el dinamismo de la economía.