El Cerro de la Estrella florece para los muertos

El trabajo de los campesinos mantiene vivo el cultivo del cempasúchil para el de Día de Muertos

Pablo Olivares Cuevas, originario del pueblo de Los Reyes Cuitláhuac, es uno de los productores que mantienen esta actividad agrícola en la zona. Foto: Aracely Martínez
Pablo Olivares Cuevas, originario del pueblo de Los Reyes Cuitláhuac, es uno de los productores que mantienen esta actividad agrícola en la zona. Foto: Aracely Martínez

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En el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, el cempasúchil comienza a teñir el paisaje de amarillo y naranja, como cada año, para anunciar la llegada del Día de Muertos y mantener vivas las tradiciones que reúnen a las familias mexicanas en torno al recuerdo de sus seres queridos.

Pablo Olivares Cuevas, originario del pueblo de Los Reyes Cuitláhuac, es uno de los productores que mantienen esta actividad agrícola en la zona.

Desde hace años siembra la flor en las faldas del cerro, donde comparte el trabajo con otros 10 campesinos dedicados al cultivo.

"Soy persona que siembra, tengo sembradío de cempasúchil aquí en el Cerro de la Estrella. Eso lo tenemos ya de muchos años atrás", relató el productor, quien invitó a los visitantes a conocer los sembradíos y el trabajo que hay detrás de cada ramo.

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Aunque el cempasúchil destaca por sus tonalidades intensas, su tamaño no es uniforme en todo el terreno. Foto: Aracely Martínez

"Los invitamos a que nos visiten, que vean realmente cómo estamos trabajando para poder servir a las personas que nos visiten", expresó.

El tepetate marca el crecimiento de la flor

Aunque el cempasúchil destaca por sus tonalidades intensas, su tamaño no es uniforme en todo el terreno.

Olivares Cuevas explicó que las características del suelo determinan el desarrollo de las plantas, pues algunas zonas tienen tierra profunda y otras presentan una capa de tepetate cercana a la superficie.

"En unas partes está muy grande, sale el tallo muy grande. Y en otras partes está pequeñito. ¿Por qué? Porque esa tierra tiene mucho tepetate", detalló.

Donde la tierra es profunda, las plantas alcanzan mayor tamaño y desarrollan tallos más largos; en cambio, donde el tepetate limita el espacio para las raíces, las flores crecen menos.

"Donde está profunda, crece así de bonita, muy bonita, grande. Y donde está el tepetate, más chiquita, pero de todas maneras muy bonita también la flor", señaló.

Pese a estas diferencias, los productores cosechan la flor de acuerdo con las necesidades de sus compradores, ya sea por ramos o en las cantidades que les soliciten.

Una flor que conecta con los difuntos

Originario de México, el cempasúchil es una planta emblemática de las celebraciones del Día de Muertos.

Su color evoca al sol y su aroma forma parte de la tradición de guiar simbólicamente a las almas hacia los altares preparados por sus familiares.

Su uso ritual se remonta a la época prehispánica, cuando distintas culturas indígenas vinculaban las flores con sus ceremonias y creencias sobre la vida y la muerte.

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Distintas culturas indígenas vinculaban las flores con sus ceremonias y creencias sobre la vida y la muerte. Foto: Aracely Martínez

Actualmente, sus pétalos se utilizan para adornar ofrendas, tumbas y caminos que representan el regreso de los difuntos al encuentro con sus seres queridos.

En el Cerro de la Estrella, también conocido como Huizachtepetl, el cultivo de esta flor se relaciona con la preservación de las costumbres y el rescate ecológico de la zona.

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Sus pétalos se utilizan para adornar ofrendas, tumbas y caminos que representan el regreso de los difuntos al encuentro con sus seres queridos. Foto: Aracely Martínez

Cada temporada, los sembradíos recuerdan que detrás de una de las imágenes más representativas de noviembre están el trabajo de los campesinos y la continuidad de una tradición que atraviesa generaciones.

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